Si en tu empresa el Director de eCommerce y el Gerente de Tiendas se saludan con una sonrisa tensa en el pasillo, felicidades: tienes una guerra civil interna. Y lo peor es que tu stock es el rehén.
Es una escena clásica: el equipo de eCommerce tiene 50 pedidos potenciales de una chamarra roja, pero en su sistema aparece "Agotado". Mientras tanto, en la tienda del mall, esa misma chamarra está juntando polvo en una percha porque "ese stock es mío y no se toca".
Es fascinante, ¿no? Tienes el producto, tienes al cliente con la tarjeta de crédito en la mano, pero prefieres decirle que "no" porque el sistema dice que esa unidad vive en un canal distinto. Un aplauso para la eficiencia.
Muchos hablan de ser omnicanal, pero en la práctica operan como dos empresas que no se hablan. El cliente, ese "personaje molesto" que solo quiere comprar, se encuentra con el muro:
Spoiler: al cliente no le importa tu organigrama. Solo quiere su chamarra.
En Flapp nos cansamos de ver cómo el inventario se convierte en un arma arrojadiza. No somos un WMS aburrido; somos el árbitro que dice: "Si existe, se vende".
Cuando dejas de pelear por "quién es el dueño del stock", pasan cosas maravillosas:
La omnicanalidad no es un banner bonito en tu web. Es que tu inventario trabaje para ti, y no tú para tu inventario. ¿Seguimos jugando a las guerritas o empezamos a despachar?