Un cliente entra a tu tienda online, encuentra lo que busca, lo agrega al carrito, avanza hasta el checkout y, justo antes de pagar, cierra la pestaña.
La compra estaba casi lista, pero nunca ocurrió.
El abandono de carrito sigue siendo uno de los grandes desafíos del eCommerce. Baymard Institute estima una tasa promedio de abandono de 70,22%, tomando como referencia 50 estudios distintos.
Pero hay algo importante: no todas las estrategias para recuperar esas ventas funcionan en el mismo momento.
Algunas actúan antes de que el cliente se vaya, evitando que el abandono ocurra. Otras actúan después, cuando ya se fue, e intentan traerlo de vuelta.
Son dos problemas distintos, y conviene tratarlos por separado.
Aquí el objetivo no es recuperar una venta perdida. Es que no se pierda.
Y muchas veces la respuesta está en el propio checkout y en la experiencia de entrega.
A veces el problema es más simple de lo que parece. Baymard encontró que 17% de los compradores había abandonado una compra porque el checkout era demasiado largo o complicado. Su investigación también señala que importa más la cantidad de campos que completar que el número de pantallas del proceso.
Por eso vale la pena hacer una compra completa en tu propio sitio y mirarla desde el punto de vista del cliente: ¿cuántos campos tiene que llenar? ¿cuántas decisiones tiene que tomar? ¿cuántas veces tiene que hacer clic? ¿es obligatorio crear una cuenta?
Permitir Guest Checkout también ayuda: hay usuarios que no quieren registrarse solo para terminar una compra. Antes de sumar otra campaña de recuperación, conviene preguntarse si el checkout está haciendo difícil algo que debería ser simple.
Una de las peores sorpresas para un cliente es llegar al último paso y descubrir que el despacho cuesta mucho más de lo esperado. Entre las personas que abandonaron una compra por una razón distinta a “solo estaba navegando”, 40% mencionó que los costos adicionales —envío, impuestos u otras tarifas— eran demasiado altos, según Baymard.
La solución no es necesariamente ofrecer envío gratis. Es transparentar el costo antes. Baymard ha observado que los compradores buscan esa información incluso antes de empezar el checkout, así que conviene mostrarla con anticipación y mantenerla visible durante todo el proceso.
El precio no es el único problema. En la misma investigación de Baymard, 20% de los compradores que abandonaron mencionaron que la entrega era demasiado lenta.
Ahí los retailers con tiendas físicas tienen una oportunidad particular: esas tiendas no tienen por qué funcionar solo como puntos de venta. También pueden ser puntos de fulfillment, y ofrecer al cliente alternativas como:
Herramientas como Flapp conectan el eCommerce con el inventario disponible en las tiendas y con distintos couriers aliados para habilitar express, pickup y pedidos programados.
Esto cambia la pregunta de fondo. Ya no se trata solo de “¿qué mensaje le mandamos para que vuelva?”. También se trata de “¿qué opciones encontró cuando todavía estaba dispuesto a comprar?”.
Hay una diferencia real entre mostrar “Envío estándar: 3–5 días hábiles” y mostrar “Llega el martes 18 de agosto”.
Para el sistema pueden representar prácticamente lo mismo. Para el cliente, no: cuando se muestra un rango de días hábiles, tiene que calcular fines de semana, feriados y horarios de corte. Una fecha concreta elimina esa incertidumbre.
Por eso Baymard recomienda mostrar una fecha estimada de entrega, sobre todo cuando existen distintas alternativas de fulfillment —despacho, retiro en tienda, entrega local— y el cliente puede elegir entre ellas.
Hay un último punto de contacto antes de perder al cliente. En lugar de recuperarlo después de que se fue, el pop-up aparece cuando el sitio detecta señales de que está por salir: puede recordar los productos en el carrito, resolver una duda o, en algunos casos, ofrecer un incentivo para terminar la compra. Shopify contempla específicamente los exit-intent popups para actuar antes de que el abandono ocurra.
Dicho eso, llenar el sitio de pop-ups no arregla un checkout malo. Si la persona se va porque acaba de descubrir un envío carísimo, el problema es otro, y ningún pop-up lo va a resolver.
Cuando el cliente ya abandonó el sitio, el objetivo cambia: hay que volver a generar interés y llevarlo de nuevo al checkout.
Es probablemente la estrategia más conocida. El cliente agrega productos, inicia el proceso de compra y no lo termina. Después recibe un correo que lo lleva directo de vuelta a su checkout.
Los resultados pueden ser interesantes: según benchmarks de Klaviyo, los flujos de carrito abandonado alcanzan una tasa promedio de pedidos de 2,68% y generan alrededor de US$3,07 por destinatario, por encima de sus campañas de email tradicionales.
No todos los correos tienen que incluir un descuento. El primero puede ser simplemente un recordatorio del producto que quedó pendiente; después se pueden probar otros mensajes, recomendaciones o incentivos según el comportamiento del cliente. Klaviyo recomienda probar secuencias de varios correos en lugar de asumir que un solo mensaje sirve para todos.
La clave está en entender que un cliente que se distrajo no necesariamente necesita el mismo mensaje que uno que abandonó porque encontró un problema durante el checkout.
Otra alternativa es volver a contactar, mediante publicidad, a quienes ya demostraron intención de compra: por ejemplo, creando una audiencia con personas que visitaron ciertos productos o llegaron hasta el checkout y mostrándoles nuevamente esos productos. Google documenta el uso de dynamic retargeting exactamente para esto.
El objetivo es aprovechar una intención que ya existía, en lugar de invertir de nuevo en conseguir tráfico completamente nuevo.
Pero el remarketing tiene una limitación evidente: si la razón por la que el cliente abandonó sigue existiendo, llevarlo de vuelta al sitio no necesariamente va a recuperar la venta.
La respuesta depende de por qué el cliente abandonó.
Si simplemente se distrajo, un email de carrito abandonado puede traerlo de vuelta. Si todavía estaba evaluando la compra, el remarketing puede ayudar a mantenerla presente.
Pero si abandonó porque el envío era demasiado caro, porque la entrega demoraba demasiado o porque no encontró una alternativa que le acomodara, probablemente ningún email vaya a solucionar el problema. Ahí la recuperación del carrito empieza antes de que el cliente abandone.
Por eso, para un retailer, la estrategia debería tener dos focos, y conviene no mezclarlos:
Antes de que se vaya: un checkout simple, costos transparentes, mejores opciones de entrega, una promesa clara de cuándo llegará el pedido, y un exit-intent como último recurso.
Después de que se fue: emails y remarketing para volver a generar interés.
Porque al final, recuperar una venta perdida es bueno. Evitar perderla es mucho mejor.
Y ahí la logística deja de ser solamente una operación que ocurre después de la compra. También puede ser parte de la conversión.
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